Durante 18 meses viví una doble vida.
Por fuera:
La esposa tranquila.
La mujer que servía la cena.
La que sonreía en reuniones.
Por dentro:
La que planeaba cada movimiento.
Cada día protegía lo poco que realmente era mío:
- Un terreno heredado en Oaxaca
- Una cuenta que mi madre me había dejado
Todo lo transferí a un fideicomiso a nombre de Emilia.
Lejos de Rodrigo.
Lejos de sus deudas.
Lejos de su caída.
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