“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.”
Aunque no pertenece al libro de los Salmos, tiene el mismo poder espiritual cuando se declara. No se trata de una metáfora bonita, sino de una instrucción para la guerra espiritual diaria.
Cómo aplicarlo en casa:
- Declara por la mañana: “Hoy nos vestimos con la armadura de Dios en esta casa.”
- Imagina cada miembro de tu familia con casco de salvación, escudo de la fe y espada del Espíritu. Juegos familiares
- Repite: “Ninguna estrategia del enemigo prosperará aquí, esta casa está vestida de luz.”
Este texto te ayuda a entender que tu hogar no está desprotegido. Hay una armadura disponible, pero debe ser tomada y declarada.
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