El adormecimiento y el hormigueo en las extremidades pueden tener diversos orígenes. A veces se deben simplemente a una mala postura o presión prolongada sobre una parte del cuerpo, lo que interrumpe el flujo sanguíneo.
Sin embargo, en otros casos, pueden ser señales de afecciones más serias como neuropatías, problemas en la columna, diabetes o deficiencia de vitaminas del complejo B. Identificar el origen exacto ayuda a encontrar el tratamiento adecuado y a mejorar la calidad de vida.
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