Mientras tanto, en la ciudad, Daniel y Verónica veían cómo todo se derrumbaba.
Las cuentas fueron congeladas.
Los acreedores tomaron las propiedades.
Los socios desaparecieron.
Daniel huyó llevándose dinero y abandonó a Verónica.
Ella quedó completamente sola.
Poco después, las noticias anunciaron oficialmente que Víctor Salazar había recuperado el control de su fortuna y de parte de sus empresas mediante el fondo internacional.
Verónica comprendió entonces el tamaño de su error.
Había destruido al único hombre que realmente la había amado.
Leave a Comment