Tres días después comenzaron los allanamientos.
Las autoridades ambientales llegaron a la fábrica.
Las cuentas bancarias de Mauro fueron congeladas.
Sus propiedades quedaron embargadas.
Los policías que trabajaban para él comenzaron a abandonarlo.
Desesperado, intentó destruir pruebas dentro de la planta clandestina.
Pero provocó accidentalmente una explosión química que terminó destruyendo gran parte de la fábrica.
Herido y derrotado, Mauro terminó frente a la casa de Víctor suplicando ayuda médica.
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