También están los cambios temporales, como los que ocurren después de haber cargado objetos pesados o haber pasado varias horas de pie. En esos momentos, la circulación trabaja más y algunas venas podrían notarse más que de costumbre. Generalmente, cuando descansas o elevas las piernas, vuelven a su apariencia normal.
Pero, ¿qué pasa si las venas marcadas no se deben a ejercicio, al calor o a algo puntual? Aquí es donde vale la pena prestar un poquito más de atención. No para alarmarse, sino para entender mejor lo que podría estar ocurriendo.
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