Si te encuentras en ese punto, respira. No necesitas castigarte, pero sí necesitas claridad. Pregúntate qué te está dando esa otra persona que tú sientes que te falta, y si eso es algo que puedes trabajar en tu relación actual. Plantéate incluso la posibilidad de hablar honestamente con tu pareja, si consideras que es el tipo de relación donde este tipo de conversaciones puede darse sin herir, sino construyendo. La transparencia, aunque cuesta, suele evitar daños mayores.
Y si llegas a la conclusión de que esta atracción refleja una desconexión profunda que ya venía de antes, entonces este descubrimiento puede ser el empujón que necesitabas para tomar decisiones que llevas tiempo posponiendo. A veces sentir algo por alguien más no es el problema, sino el síntoma de una relación que ya no te hace crecer. Reconocerlo es un acto de responsabilidad contigo mismo y con la otra persona.
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