A lo largo de los años, distintas culturas y tradiciones han atribuido a los animales una sensibilidad especial para percibir emociones y cambios en el entorno. Los perros, particularmente, suelen destacarse por su capacidad para detectar estados de ánimo, tensión o tristeza incluso antes de que las personas expresen lo que sienten.

Quienes conviven con ellos aseguran notar situaciones llamativas: perros que se acercan cuando alguien está angustiado, que permanecen al lado de una persona enferma o que reaccionan ante discusiones o ambientes cargados emocionalmente.
Leave a Comment