La colonoscopía ha salvado muchas vidas, eso es indiscutible. Durante años ha sido una herramienta clave para detectar cáncer de colon de forma temprana. Sin embargo, después de los 70 —y especialmente después de los 75— su beneficio empieza a disminuir para muchas personas.
¿Por qué? Porque este tipo de cáncer suele crecer lentamente. En muchos casos, aunque se detecte algo pequeño, es posible que nunca llegue a causar problemas serios durante el resto de la vida de la persona. En cambio, el procedimiento en sí no está libre de riesgos: sangrado, perforación intestinal, reacciones a la sedación… riesgos que aumentan con la edad.
Si una persona llega a los 70 con colonoscopías previas normales y sin síntomas digestivos importantes, muchos médicos consideran razonable suspender los exámenes rutinarios y solo realizarlos si aparece alguna señal de alerta clara.
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