La higiene de la ropa en adultos mayores forma parte del cuidado cotidiano y puede influir en la comodidad, la salud de la piel y la autoestima. Usar prendas limpias, secas y adecuadas ayuda a prevenir irritaciones, malos olores y molestias, especialmente cuando hay sudoración, incontinencia o piel sensible.
No existe una regla única sobre cada cuánto cambiar la ropa, porque depende del clima, la actividad física, el estado de salud y las necesidades personales. Aun así, hay pautas prácticas que pueden orientar una rutina ordenada sin generar exigencias innecesarias.
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