Por esa razón, no era raro encontrar pequeñas figuras con esta forma colgando de collares, pulseras o llaveros. Algunas familias incluso colocaban estos amuletos cerca de bebés recién nacidos o dentro del hogar como símbolo de protección.
La idea detrás de esta costumbre era que el gesto actuaba como una barrera simbólica frente a las malas intenciones o la mala suerte. Aunque para algunas personas esto pertenece únicamente al terreno de la tradición popular, lo cierto es que la “higa” logró mantenerse presente durante siglos en distintas culturas.
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