Por el contrario, comer lengua no hace que aumentes tu colesterol de forma peligrosa ni te llena de calorías vacías, ya que, al retirar la piel áspera exterior, te quedas con una proteína sumamente limpia, magra y fácil de digerir.
A la hora de prepararla en casa, siempre surge la duda: ¿Qué es mejor, cocinarla guisada en salsa de tomate o simplemente hervida con hierbas aromáticas? Cocinarla a fuego lento es la mejor opción, ya que preserva todas sus propiedades intactas y resalta su textura suave.
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