Aunque a muchos les parezca solo un rasgo estético, el vello en las orejas tiene una función protectora, actúa como un pequeño filtro contra el polvo, partículas y pequeños insectos.
Colabora con la cera del oído para impedir que la suciedad llegue al canal auditivo profundo, no obstante, en exceso puede atrapar más cerumen o humedad y favorecer irritaciones si no se mantiene una higiene adecuada.
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