En muchos países de habla hispana y también en Brasil, Portugal e Italia, este símbolo es conocido como “la higa”.
Durante siglos se creyó que servía para alejar el mal de ojo, la envidia y las energías negativas. Algunas personas incluso llevaban pequeñas figuras con esta forma colgadas en collares, pulseras o llaveros.
La idea detrás de esta tradición era que el gesto actuaba como una barrera protectora contra las malas intenciones.
Por eso todavía hoy se pueden encontrar amuletos con forma de mano cerrada y el pulgar sobresaliendo entre los dedos.
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