La pérdida de apetito también es un síntoma frecuente. No se trata solo de comer menos por estrés o cansancio, sino de un rechazo progresivo a la comida, en especial a ciertos alimentos como la carne. Este descenso del apetito suele ir acompañado de pérdida de peso involuntaria, uno de los signos de alerta más importantes en enfermedades oncológicas.
El dolor abdominal es otra señal a tener en cuenta. En etapas iniciales puede ser leve, intermitente y mal localizado, lo que lleva a ignorarlo. Con el tiempo, el dolor puede volverse más constante y aparecer principalmente en la zona superior del abdomen. No siempre es intenso, pero su persistencia es lo que lo vuelve relevante.
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