En la mayoría de los casos, mantener el teléfono en silencio no es una señal de desinterés o descortesía. Más bien, suele reflejar una forma distinta de relacionarse con la tecnología.
Para muchas personas es simplemente una manera de recuperar el control del tiempo, la atención y la tranquilidad en un mundo cada vez más conectado.
En otras palabras, el silencio del teléfono puede ser algo más que una configuración: puede convertirse en una estrategia consciente para vivir con menos distracciones.
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