A la 1:00 de la tarde, su contador, Sergio, entró a la oficina. Llevaba 1 carpeta roja y 1 expresión de preocupación genuina.
—Arturo, pediste la revisión de las tarjetas adicionales. Tienes que ver esto, y te advierto que no te va a gustar.
Arturo tomó la carpeta. Los números eran un insulto. Tiendas en Masaryk, clínicas de botox, viajes a Tulum. 850000 pesos gastados en 23 meses, todos bajo la firma de Valeria. Pero Sergio señaló 1 página con marca-textos amarillo.
—Hay 1 anomalía grave, Arturo. Hay 14 cargos en 1 hotel boutique en Valle de Bravo. Son suites de lujo, spa para 2 personas y champaña a la habitación. Lo raro es que estos 14 fines de semana coinciden exactamente con las fechas en las que Mariana te decía que tenía congresos de bienes raíces en Guadalajara.
Arturo sintió que el oxígeno abandonaba la habitación.
—¿Mariana usaba el plástico de Valeria?
—Sí. Y Valeria firmaba los vouchers para encubrir a su madre. Además, los estados de cuenta llegaban a 1 correo secreto de Mariana. Todo fue 1 red diseñada para exprimir tus cuentas sin que te dieras cuenta.
No era solo la humillación de 1 hijastra caprichosa. Era 1 traición calculada y asquerosa por parte de la mujer que dormía a su lado.
Esa noche, Arturo no regresó a las Lomas. Se hospedó en 1 hotel y contrató a la mejor abogada de divorcios de la ciudad.
4 días después, el enfrentamiento final ocurrió en la sala de juntas del corporativo. Mariana y Valeria llegaron exigiendo respuestas. Valeria lucía demacrada; sin maquillaje profesional, con el cabello recogido y 1 actitud defensiva.
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