La mujer respiró hondo, tragó su dolor y respondió con la serenidad que siempre la caracterizaba:
“Está bien, hija. No te preocupes.”
Y sin hacer escándalo ni reclamar derechos, simplemente se marchó.
La mujer respiró hondo, tragó su dolor y respondió con la serenidad que siempre la caracterizaba:
“Está bien, hija. No te preocupes.”
Y sin hacer escándalo ni reclamar derechos, simplemente se marchó.
Leave a Comment