El proceso de divorcio duró 8 meses. Gracias a la evidencia de que Mariana había cubierto la mayoría de los pagos iniciales y a las deudas ocultas de Alejandro, el juez falló a su favor. Ella conservó el 100 por ciento del departamento y él tuvo que asumir las penalizaciones financieras de su fraude. Cuando Mariana firmó el último papel en el juzgado de la colonia Roma, salió a la calle y sintió que respiraba oxígeno puro por primera vez en 5 años.
La vida continuó su curso. A los 6 meses, la empresa recompensó la impecable labor de Mariana ascendiéndola a directora regional de compras, lo que implicaba coordinar equipos en 4 estados diferentes y 1 aumento salarial que duplicó sus ingresos. Remodeló su casa, compró muebles nuevos, pintó las paredes de colores luminosos y llenó su balcón de plantas. El fantasma de su matrimonio se había desvanecido.
1 viernes por la tarde, recibió 1 mensaje de 1 número desconocido. Era Valeria.
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