Las garrapatas pertenecen a la familia de los arácnidos, al igual que las arañas. Se adhieren a la piel de sus víctimas utilizando sus partes bucales especializadas para perforar y extraer sangre. Suelen encontrarse en pastos altos, matorrales, áreas rurales, zonas húmedas y bosques. También es común que se escondan en el pelaje de animales domésticos como perros y gatos, desde donde pueden pasar fácilmente a las personas.
Uno de los mayores peligros asociados a las garrapatas es su capacidad para transmitir enfermedades infecciosas, tanto a humanos como a animales. Entre las más conocidas se encuentra la enfermedad de Lyme, provocada por una bacteria llamada Borrelia burgdorferi. Esta infección puede causar síntomas como fiebre, fatiga, dolor en las articulaciones y erupciones cutáneas, y si no se trata a tiempo, puede derivar en problemas neurológicos y cardíacos.
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