“FUI A UN MOTEL CON UN DESCONOCIDO A MIS 65 AÑOS PARA SENTIRME VIVA… Y AL DESPERTAR, ME REVELÓ EL SECRETO MÁS ATROZ DE MI PROPIA SUEGRA”

“FUI A UN MOTEL CON UN DESCONOCIDO A MIS 65 AÑOS PARA SENTIRME VIVA… Y AL DESPERTAR, ME REVELÓ EL SECRETO MÁS ATROZ DE MI PROPIA SUEGRA”

elia también había muerto un poco en ese matrimonio. Su propia hija, Marcela, solo la llamaba para pedirle dinero o favores. Ofelia no buscaba amor ni promesas tardías; solo quería sentirse viva 1 sola noche.

Había sido su comadre Berta quien la sacó de su encierro. La arrastró a un salón de baile antiguo en el centro. Allí, Ofelia, luciendo unos labios pintados con cuidado y una blusa color vino, conoció a Arturo. Él no era guapo como los actores de la época de oro, pero tenía una elegancia triste que atrapaba. La sacó a bailar danzón. La miró como si ella realmente existiera, sin lástima ni prisa. Bebieron brandy, caminaron por el zócalo poblano y terminaron rindiéndose al hambre de piel y calor humano en aquella habitación de hotel.

Pero al despertar, la ilusión de sentirse viva se hizo añicos.

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top