Por este motivo, el control más efectivo no requiere insecticidas ni medidas extremas. Una limpieza profunda y regular suele ser suficiente para reducir su presencia. Aspirar alfombras, limpiar rincones altos, retirar telarañas, ordenar armarios y eliminar acumulaciones de polvo ayuda a interrumpir su ciclo de vida. Al desaparecer las fuentes de alimento, las larvas dejan de desarrollarse de manera natural.
Leave a Comment