La dieta de estas larvas se basa en materiales que contienen queratina, una proteína presente en plumas, lana, pieles y restos de insectos. También pueden alimentarse de papel y de partículas orgánicas acumuladas en el polvo del hogar. Sin embargo, su consumo es limitado y lento, por lo que rara vez provocan daños visibles o significativos en la vivienda.
Leave a Comment