A diferencia de otras polillas del hogar asociadas a daños en ropa o alimentos, esta especie destaca por un comportamiento muy particular. Su rasgo más llamativo aparece durante la etapa larvaria, cuando el insecto construye y transporta un pequeño estuche protector que funciona como refugio y, al mismo tiempo, como fuente de alimento. Esta estructura es elaborada por la propia larva utilizando materiales que encuentra en su entorno inmediato, lo que la convierte en una verdadera obra de adaptación.
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