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Cambiá gradualmente de postura: Si estás acostumbrado/a a dormir del lado derecho, probá poco a poco acostarte del lado izquierdo con ayuda de almohadas.
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Almohadas estratégicas: Colocar una almohada entre las piernas o detrás de la espalda ayuda a mantener una postura cómoda sin darte vuelta dormido/a.
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Evitá cenar pesado: Una digestión más ligera favorece un mejor descanso sin importar la postura.
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Mantené un ambiente relajado: Luz tenue, poco ruido y una temperatura adecuada pueden marcar la diferencia entre una noche interrumpida y un sueño profundo.
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