El último nivel es la fusión con la conciencia universal. Aquí no hay individualidad. El alma se disuelve en una unidad infinita, se convierte en parte del todo sin perder su esencia.
Algunos lo han comparado con el Nirvana, el Reino Celestial, o simplemente la Energía Divina Original. No existe el deseo, el miedo ni la separación. Es el hogar eterno, sin tiempo, sin dolor, sin necesidad de reencarnar.
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