Roberto, de 62 años, llevaba más de tres años con un zumbido constante. Había probado distintos tratamientos sin resultados. Sus estudios médicos estaban “dentro de lo normal”, pero su calidad de vida estaba deteriorada.
Al analizar sus niveles nutricionales con más detalle, se detectaron deficiencias clave:
- Zinc bajo
- Vitamina B12 en niveles insuficientes
- Magnesio deficiente
- Vitamina D3 baja
Al corregir estos valores mediante alimentación y cambios en su rutina, el zumbido comenzó a disminuir progresivamente. En pocos meses, pasó de ser constante a intermitente.
Leave a Comment