Salí a “comprar” y desaparecí para siempre. A mis 69 años dejé de ser su sirvienta.

Salí a “comprar” y desaparecí para siempre. A mis 69 años dejé de ser su sirvienta.

Descanso.


Y aprendí algo que debí entender hace mucho:


El amor no es sacrificio eterno.


También es respeto.


Y a veces…

amarte a ti misma…

es el acto más valiente de todos.

Next »
Next »

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top