- Empezá a valorarte sin esperar validación externa, incluso de tus hijos.
- Permitite poner límites y expresar cansancio o necesidades.
- Diferenciá el comportamiento de tu hijo de tu valor como madre.
- Revisá si tu bienestar depende exclusivamente del vínculo con tus hijos.
- Buscá espacios propios, proyectos y vínculos que no giren solo alrededor de la maternidad.
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