Hay materiales que, aunque imiten otros más caros, no logran verse refinados. La cuerina de mala calidad suele reconocerse con facilidad por su brillo plástico, su rigidez o su desgaste prematuro.
El problema no es que no sea cuero real, sino que el acabado se vea artificial y empobrezca la imagen.
Hoy existen alternativas con mejor textura, acabado mate y apariencia más cuidada. Elegir materiales que se vean nobles, aunque sean sencillos, siempre eleva más el estilo.
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