Las manos también forman parte de la imagen general. Unas uñas excesivamente largas, con formas extremas o decoraciones exageradas, pueden romper la armonía del estilo.
No se trata de renunciar a arreglarlas, sino de buscar proporción. Las uñas cuidadas, de largo moderado, en formas suaves y tonos elegantes, suelen transmitir más limpieza y refinamiento.
Cuando todo en la imagen se ve equilibrado, las manos también deberían reflejar esa misma intención.
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