No se trata únicamente de consentir a una mascota, sino de verla como parte del entorno familiar y compartir con ella los espacios cotidianos.
Además, en numerosos hogares la presencia de un perro genera rutinas positivas: paseos, momentos de juego, compañía para personas mayores o incluso alivio emocional en situaciones difíciles.
Distintos estudios han demostrado que convivir con mascotas puede contribuir a reducir el estrés, disminuir la sensación de soledad y favorecer el bienestar emocional.
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