- Observa si el estado que refleja tu taza es una fortaleza o una protección excesiva.
- Pregúntate qué emoción has estado postergando o conteniendo.
- Permítete equilibrar: sentir más, soltar más, confiar más o protegerte mejor, según tu caso.
- Usa este ejercicio como punto de reflexión, no como etiqueta fija.
Leave a Comment