Aunque hayas elegido un símbolo, la verdad es que todos viven dentro de ti. Tu elección no te define por completo. Es una fotografía emocional del momento que estás viviendo. A veces elegimos el símbolo que refleja lo que somos, otras veces el que muestra lo que nos falta y, muchas veces, el que señala exactamente lo que estamos aprendiendo.
Una pregunta suele ser incluso más reveladora que la elección: ¿cuál fue el símbolo que descartaste más rápido? Aquello que rechazamos suele señalar zonas internas que aún no queremos mirar, no como error, sino como forma de protección.
Nada de esto es definitivo. Lo que hoy te representa, mañana puede transformarse. Y eso no es incoherencia, es conciencia.
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