El elogio sincero es positivo.
Pero el elogio excesivo puede esconder:
- manipulación
- expectativas futuras
- comparación social
En lugar de rechazar el elogio o inflar el ego, devuélvelo con elegancia.
Ejemplo:
“Gracias, he tenido buenas personas que me ayudaron.”
“Lo valoro mucho, tuve suerte de contar con apoyo.”
Así aceptas la energía positiva sin quedarte atrapado en la idealización.
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