Existe también la creencia de que los gatos, y en especial los negros, tienen una sensibilidad especial para percibir emociones humanas. Muchas personas aseguran que estos animales se acercan en momentos de estrés, tristeza o cansancio, ofreciendo una presencia calmante. Si bien no hay pruebas concluyentes de que perciban “energías”, sí está demostrado que los gatos son observadores atentos del comportamiento humano y responden a cambios emocionales evidentes.
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