—Me caso con él por las tierras. Nada más. Cuando todo esté a nombre de mi padre, desaparecemos.
Escuché a su padre calcular el valor de mi finca y planear cómo despojarme de todo.
Escuché cómo hablaban de encerrarme en una residencia para que “no estorbara”.
Sentí rabia. Dolor. Pero también un orgullo inmenso por el hombre en el que se había convertido mi hijo.
Leave a Comment