Santa Teresa enseñaba que Dios suele comunicarse de manera suave, íntima y personal.
No siempre con voces audibles, sino con impulsos interiores, intuiciones o pequeñas “llamadas”.
Escuchar tu nombre sin que nadie esté presente puede simbolizar:
Un llamado a detenerte
Un recordatorio de volver a tu centro
Una invitación a la reflexión
Es como si tu conciencia estuviera diciendo:
“Despierta. Presta atención.”
Leave a Comment