En la vida real, la cercanía afectiva también depende de factores prácticos.
Quien ayuda con el cuidado diario, recoge al niño del colegio o apoya en emergencias, naturalmente se vuelve una figura imprescindible. No es solo cuestión de cariño, sino de presencia constante.
Cuando una abuela vive lejos o no puede participar en la rutina diaria, necesita compensar esa distancia con otras formas de conexión emocional sostenida.
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