MI ESPOSO MURIÓ HACE CINCO MESES… ESTA MAÑANA, VI A UN HOMBRE IDÉNTICO A ÉL — Y DECIDÍ SEGUIRLO EN SECRETO… SIN IMAGINAR LO QUE IBA A DESCUBRIR…
—Señora, creo que se equivoca.
Una frase simple. Educada. Pero… cruelmente distante.
Negué con la cabeza, con lágrimas en los ojos.
—No… no puede ser… eres tú… —di un paso hacia él—. Tú… eres Javier… mi esposo…
En cuanto pronuncié su nombre… algo cambió.
Muy rápido.
Muy sutil.
Pero lo vi.
Sus pupilas se contrajeron.
Una reacción instintiva.
Él conocía ese nombre.
Sin duda.
—No sé de qué está hablando —respondió, esta vez con voz más baja—. Nunca la he visto.
Mi corazón latía con fuerza.
—¡¿Y esa cicatriz entonces?! —casi grité, señalando su sien—. Te la hiciste trabajando… tú mismo me lo dijiste…
—¡Basta!
Me interrumpió. Por primera vez, perdió el control.
El aire se volvió pesado.
Nos quedamos en silencio, mirándonos.
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