En la mayoría de los casos, el herpes zóster evoluciona favorablemente con tratamiento médico adecuado. Los antivirales, cuando se administran en las primeras 72 horas desde el inicio de los síntomas, pueden reducir la duración del cuadro y disminuir el riesgo de complicaciones. Sin embargo, cuando el diagnóstico se retrasa, puede aparecer una de las secuelas más temidas: la neuralgia posherpética, un dolor persistente que puede durar meses o incluso años después de que la erupción desaparece.
Leave a Comment