Según Rolón, nuestras experiencias pasadas —dolores, traiciones, abandonos— condicionan la forma en que nos acercamos a los demás. Estas heridas pueden llevarnos a escoger mal, a mantener relaciones tóxicas, o —al contrario— a cuidarnos y establecer límites saludables. La falta de amigos podría ser, entonces, un indicio de que estás protegiendo tu paz interior, de que te estás dando permiso para sanar y reconstruirte desde adentro. No es un vacío azaroso: tiene sentido, como parte de un proceso más grande.
Leave a Comment