Uno de los factores más comunes detrás de este cuadro es la dermatitis seborreica, una afección inflamatoria crónica relacionada con la producción excesiva de grasa en la piel y la presencia de un hongo conocido como Malassezia. Esta condición suele manifestarse con escamas blanquecinas o amarillentas, leve enrojecimiento y una sensación de picazón persistente. Aunque no suele ser grave, sí puede resultar molesta y recurrente si no se trata correctamente.
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