Desde el principio, la Biblia muestra que el ser humano fue creado para vivir en relación. En Génesis 2:18, Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo.
Esto no significa que toda soledad sea mala. Hay momentos de silencio que pueden acercarnos más a Dios. Jesús mismo se apartaba para orar y buscar al Padre.
Pero una cosa es la soledad como espacio de paz, y otra muy distinta es el aislamiento que entristece el alma.
Cuando una persona mayor se siente abandonada, Dios no mira esa situación con indiferencia. Él se acerca al corazón herido y recuerda que sus hijos necesitan amor, compañía y cuidado.
Leave a Comment