Existe una trampa común: vivir como si la vida fuera un contrato.
“Voy a soportar ahora para recibir recompensa después.”
“Renuncio a lo que quiero, pero algún día todo se compensará.”
Este intercambio interno suele terminar en frustración.
Confucio proponía algo distinto: vivir según lo correcto para uno mismo, sin exigir compensaciones al destino.
La psicología moderna llama a esto locus de control interno.
La filosofía lo llama madurez.
El bienestar no depende del tiempo, del gobierno, de la familia ni de las circunstancias. Depende de la relación personal con lo vivido.
Leave a Comment