Así que la próxima vez que te mires las manos, no lo hagas por costumbre. Míralas con curiosidad. Tal vez descubras que, sin darte cuenta, has estado mostrando al mundo aquello que más importa para ti.
Así que la próxima vez que te mires las manos, no lo hagas por costumbre. Míralas con curiosidad. Tal vez descubras que, sin darte cuenta, has estado mostrando al mundo aquello que más importa para ti.
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