La verdad es que estos espasmos repentinos dejan nuestro cuerpo sintiéndose débil, con las piernas tan pesadas y tensas que resulta casi imposible movernos durante esos instantes que parecen eternos.
Es una sensación de impotencia total mientras esperas a que el músculo decida relajarse. Ese dolor agudo no solo interrumpe el descanso profundo, sino que genera una gran frustración al intentar conciliar el sueño nuevamente.
Leave a Comment