La miel es conocida por sus cualidades hidratantes y calmantes. Al mezclar una pequeña cantidad de bicarbonato con miel natural, se obtiene una pasta suave que exfolia mientras aporta nutrición. Esta opción es ideal para pieles que necesitan suavidad sin perder hidratación. Se recomienda aplicar durante unos minutos y retirar con agua tibia mediante movimientos circulares delicados.
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