Muchas madres intentan recuperar el respeto explicando cuánto han sufrido.
Frases como:
- “Después de todo lo que hice por ti…”
- “¿Cómo puedes tratarme así?”
- “Yo di mi vida por ti…”
Aunque nacen del dolor, colocan nuevamente el foco en el hijo y no en el límite. Siguen priorizando su reacción emocional en lugar de establecer una nueva estructura.
El estoicismo enseña algo radical:
No puedes controlar cómo alguien te trata, pero sí puedes controlar cómo respondes.
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