Si además se experimentan otras anomalías, como cambios en el color y la textura, se puede sospechar de una enfermedad. Por ejemplo, en la traquioniquia, una afección que puede ser un fenómeno aislado o estar vinculada con otros trastornos de la piel, los surcos de las uñas sufren un cambio de color y su superficie adopta un aspecto rugoso y quebradizo.
Del mismo modo, las personas con anemia por deficiencia de hierro también pueden presentar líneas verticales. Del mismo modo, cambios en la forma le confieren un aspecto cóncavo o de cuchara.
Líneas horizontales
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